martes, 26 de noviembre de 2013

Run away from chaos

Buenas. Hoy os traigo algo diferente. Ya sabéis, o espero que sepáis, que amo escribir, pero sobre todo amo la poesía, así que suelo escribir algunas composiciones e incluso me he presentado a concursos. Pues bien, llevo una temporada algo complicada, y hace unos días decidí escribir una en la que plasmase cómo me sentía. Os la dejo aquí para que la leáis y así, de paso, hacía algo distinto a lo que suelo daros. Espero que la disfrutéis:

Se caen las letras a tirones.
Se encienden los ojos como doses.
Sé que la lluvia te atraganta y toses.
Sé que los hilos mentirosos te abruman y las coges,
las agujas del tiempo, los huecos rotos de los relojes.
Cierras la boca con amarga vejez y la coses
Sé que los hombros se dislocan en anhelantes poses.
Sé que tus piernas se alargan, estallan, convulsionan y corres.
Puedo oírlos hablar, puedes añorar sus críticas en forma de voces.
Puedo sentir la risa aguda del fango, tan esquelética, ¿oyes?
Puedes ver el suave movimiento de sus capas, el viento lanzando azotes.
Sé cómo escapas, cómo finges, cómo éxtasis acecha por las noches.
Cómo te envuelves en la inopia, bajo la risa y aunque lo ignores
sé que acuden bandidos lagrimosos a las paradas de los autobuses.
En cada intento de huida, en cada deliberado abrazo te escondes.
Tan falso, tan falsa la vida. Tan duro, tanto fracaso el alma y sus conjuntos.
Acarreando a cuestas la responsabilidad de un mundo.
Prueba los caminos, prueba los métodos, comprueba tus pruebas y me hundo.
Y te hundes y caemos, en los pozos sin fondos primitivos como cuchillos.
Y lloras, y lloro, y dormimos hasta el sueño profundo.
Y mueres, y lentamente muero y me confundo
y creo escuchar sus voces riendo, mis voces riendo,
siempre fueron destornillantes murmullos.


jueves, 17 de octubre de 2013

Muerte magnética

Lunes. Bonito día. El primer día. El mejor instante para ser feliz. Empezar las cosas bien. Así empezó todo. Un lunes. La mañana en la que las entrañas de la Tierra sucumbieron a un diluvio, al sollozo inquebrantable de la Luna que esparcía sus gotas de bendición sobre este nuevo mundo. Asi comencé yo también. Con los gritos gozosos de una mujer que alentaban a aquella pequeña criatura con cola a ganar a sus hermanos en la carrera, a adentrarse en una cueva oscura e increíblemente acogedora. Tres por tres, nueve. Nueve son los meses que aquella cuerdecita juguetona me alimentó. Nueve son los meses que cada año representan parte de nuestras pesadillas, en esos edificios egocéntricos que nos torturan y se hacen llamar educativos. Nueve segundos, quizá, fueron aquellos en los que mi inocente cabecilla se debatía por salir a aquel sitio lleno de luz blanca, con señores con ropa del mismo color, como si quisiesen demostrar que aquel era el color predilecto, el perfecto, como si pensasen que era incentivo. Nueve los chillidos atormentados del bebé que se asusta ante la magnificencia de un lugar tan grande, hermoso y a la vez decaído, como si avecinase el pobre futuro que esperaba a un mundo donde los lobos mandaban sobre otros que a menudo se comportaban como cachorrillos obedientes, a pesar de tener la revolución a tres metros. Nueve los vaivenes de los brazos de mi madre. Nueve los silencios con ellos y nueve las lágrimas acristaladas de mis ojos. Pero solo son siete los días, y siete los sentimientos. Martes. Día imperfecto para mi gusto. El día de los asentamientos. El día de las discusiones y los descubrimientos. El día de los defectos. Cuando la desesperación busca una grieta hasta el corazón, hábil diablilla ramera. Cuando todo es desconocido. Cuando el miedo apodera tus sentidos y te obliga, de alguna manera, a condenarte a la soledad. Cuando te paraliza un ''qué diran'', cuando te ves presa de las lenguas de las gentes, cuando te conviertes en la diana a los dardos envenenados que te lanzan perras en celo, sangras y derrumbas tu cara contra el suelo. Cuando deseas que las horas sean instantes y son los minutos los que se convierten en días. Miércoles. Día de la adaptación. Buen día, un día mejor. El día en el que conviertes los momentos en esquemas generalizados. El día en que te sacudes el polvo de los pies en el felpudo y te decides a hacerte escuchar. No siempre va bien, pero ya no ves todo tan girado. Como un móvil sin batería que enchufas. Pobre ejemplo para todo lo que puede llegar a significar. Un paso adelante y un cuarto atrás. Jueves. Día de normalidad. Sólo te estás preparando para lo que te espera, aunque ni siquiera lo intuyas. Como la cebra que es atacada por el león, pero los leones son células listas y se esconden tras los drenajes. Estás al pie de una montaña, pero aún no sabes qué altura debes escalar para llegar a tu amada sonrisa. Viernes. Día de... Oh, porfavor, el viernes no se puede llamar día. El viernes es todo y nada. El mejor día, sin duda. Es contradicción, es locura, es diversión. Es una pelea y un abrazo. Una lágrima y una risa. Es un pozo vacío y un mar lleno de agua. Es un universo lleno de estrellas y una habitación sin luces. El momento de decir si y no. De subir al tren equivocado, de ser vagabundo y caballero errante. De decir estupideces. De pensar incoherencias. El momento de enamorarse de tus besos. El momento de añorar tus caricias. El momento de cambiar de traje a todas horas y cada día. De criticar y ser criticada. De decidir. De saltar y tropezarse, de pincharse con la aguja de coser. De vivir y no morir, de sentir y no pensar, de gritar y no callar. Es la revolución con todas sus letras. Sábado. Día de la fruta que madura. Día de replanteamientos. Piensas con la cabeza fría y los pies sobre acero o carretera. Ya no existen esos pintalabios rotos. Ya no están esas pisadas de barro en el pasillo. Y, sin embargo, te sigues escapando de tu torre cada noche, en cada sueño, en cada ida. Ya no te emborrachas de ilusiones, ya no es viernes, ahora te emborrachas de ron barato hasta llegar al éxtasis y a la resaca. Y ves amanecer tu domingo, tirada en algun descampado sucio. Y te levantas. Y caminas hacia el horizonte. Y te drogas con los recuerdos que le robas al tiempo. La adrenalina ha desaparecido por completo, y lo único que te queda es una mente olvidadiza y un corazón completo de momentos. Ya no corres, ya no andas, ya no vuelas. Ahora vagas, como un fantasma descalzo. Hacia el final. Hacia el atardecer. Hacia los colores que se apagan, resurgen y estallan. Bomba. Miras hacia eso, hacia la vida. Das un paso adelante y caes por el barranco. Pero en la oscuridad no hay dolor, sino colchonetas marrones. Y así, acabas, nueve siglos después, hacia tu muerte magnética.

Diario incendiario.

No tengo nada que hacer, pero tampoco quiero dejar que esta cabecita risueña vague minutos y minutos mientras el sueño intenta apoderarse y apartar la locura que se encierra en esas paredes de mármol de carne. Quiero escribir, pero tampoco quiero hacer los mismos temas de siempre, ni uno que sea totalmente ajeno a mí, así que he preferido escribir un pequeño diario personal que en realidad no es diario, sino incendiario de metáforas e ideas baratas cuya fuente son pura diversión, letras de una psicópata empedernida por destrozar cualquier mar de llanto o pensamien
tos desalubres. Y ciertamente, me esta encantando, me llega a emocionar dejar aflorar esas palabras por la boca de la palma de mi mano. Las más descabelladas contradicciones hoy son base de buena vida y de maravillosas sonrisas. ¿Y quién necesita ahora amigos? Mi único amigo es el papel, el bolígrafo y un corazón que los ponga en acción instantánea. Tres palabras que porta usaría mucho. Portadora de felicidad. Quisiese definirme así. Portadora de locura. Quisiese que la gente me definiera como ''esa persona que siempre está alegre, siempre con ganas de vivir, contagia su sonrisa a su alrededor''. Que me señalasen por la calle y gritasen ''Ahí va la loca de Silvia''. Sí. Y sé que ese día no está tan lejos. Y que cada pequeña curva de mis labios, siempre hacia arriba, es un pequeño pero gran paso al sueño que toda persona debería tener. Y se siente tan bien aquí. Rodeada de un incesante sonido de batalla cuerpo a cuerpo entre dedo y tecla. Pero nadie puede ganar, porque los dos al final siempre se funden en uno solo, cuerpo y alma. Esto podría ser un libro. ¡Claro! Imaginar es gratis, igual que divertirse. Sería un buen libro sin duda. Así yo lo creo. Interesante, fascinante... Y todo esto, solo de los pensamientos enrevesados de un pequeño trozo de carne y hueso más. Un trozo de carne viviente e ilusionado, que hoy muestra su sonrisa a través de cada verso flamante como las esquinas cristalinas de los diamantes para teletransportarla, quizá, a la cara de una niña en una imagen soñadora. Y tantas cosas me gustaría decir de repente, en un torbellino que acaba de venir a la mente. Porque así son ellas, las palabras. Cuando las necesitas, se hacen de rogar. Y cuando ya vas a terminar, se agolpan unas detrás de otras por salir primero. Intentando finalizar este cuento del pimiento con historia de auto-biografía-momentánea (¿qué acabaré de haber dicho?), me encuentro satisfecha con la labor realizada, y espero, de corazón, volver a sacarme una sonrisa cuando lo lea, y usted, querido lector, ya verá si se emociona con los gritos silenciosos en forma de letras de un cuerpo masoca y una mente bipolar.

viernes, 2 de agosto de 2013

Doğum günün kutlu olsun

La vida da más vueltas que una maldita noria con velocidad de montaña rusa. Tendrás más conocidos que calcetines en el cajón, aún con algún agujerito insinuante, escondido para que mamá no lo vea. Tendrás más problemas que pelusas bajo la alfombra. Y serás más feliz que el mar chocando contra un iceberg, moviendo barcos y saludando pingüinos. Los rascacielos quedan bajos a tu altura, las joyas apagan su brillo ante la belleza de tu corazón, los titanes rinden pletiesía a tu fuerza y las estatuas quedan de nuevo de piedra ante tus actos. Las lágrimas rompen espejos, así como los sueños rompen pesadillas, y así como tu presencia rompe cuchillos. La playa acoge colillas olvidadas por insensatos, así como el autobús acoge viajeros perdidos, y así como tú acoges la risa. ¿Quién pinta de rojo tus mejillas y viste de blanco tu vestido? Que yo le compraré el tulipán para tu altar. ¿Quién ve unicornios a la orilla del lago? Que yo traigo al psicólogo para que los observe también. ¿Quién derrama vasos de agua sobre tus pupilas? Que yo lo tomaré por zombie y te serviré sus sesos en una botella de cristal. La luna se merece un beso al aire que vuele hasta su cráter nuclear. La estrella se merece un silbido del viento, y un aullido de la fiera que llevas dentro. Y ahora, déjame decirte, no, no, no, déjame gritarte, no, no , no, déjame cantarte que te quiero, que eres esa concha que encontré un día en la playa y con la que fabriqué mi collar, que eres ese glóbulo rojo que le da sentido al latir de mi corazón, que eres ese cargador que le devuelve la vida a mi batería baja. ¿Cuántos momentos habremos pasado juntas? Nunca los conté. ¿Cuántas locuras nos habremos imaginado? Nunca las conté. ¿Cuántas risas le habremos escupido a la brisa? Nunca las conté. ¿Cuántos días hace que te conozco? Nunca los conté. ¿Y sabes qué? No los necesito contar. No quiero contarlo. Porque algo que dura eternamente, no necesita ser contado. Sólo me queda desearte un feliz cumpleaños, y espero que estés preparada para soportarme toda una vida.

martes, 30 de julio de 2013

¿Quién eres tú?

 ¿Quién eres tú? Serás la cuerda para saltar muros. Quizás, el agua oxigenada para mis heridas. Serás la inyección contra el dolor o la vacuna de sonrisas. Quizás, la escoba que recoge el polvo del corazón. Serás el abrillantador de los muebles rotos del tiempo. Quizás, el abrazo de las almas eternas. ¿Serás el hado madrino de las flores de mi purga, el guardián de los lagos olvidados y cristalinos, de los espejos de papel, el ángel de las puertas de mis ojos, la operación sin resolver, la canción que se repite una y otra vez, el quirófano vestido de cal y arena, de lilas y violetas? ¿Qué quieres tú? Querrás un brillo cuando el mal cunde y cerca en los infiernos. Tal vez, requisar las lágrimas para devolverlas a su lugar de procedencia, con mamá agua. Querrás que los pájaros busquen su libertad condicional, encarcelados en pecado capital sin denunciar. Tal vez, que las direcciones apunten hacia mí. Querrás caminos a seguir. Tal vez, que los pegamentos se resequen, porque la saliva pega mejor. ¿Querrás salvar mi vida ante las de los demás, comprarme una peluca de pelo infinito para poder bajar de la torre, rechazar el bostezo de las neuronas dormidas? Busca el escondrijo para jugar al pilla pilla, encuentra el cargador a esta batería sin vida, funde la escarcha para nadar sobre ella de isla a isla, de punta del lápiz a punta del bolígrafo. Dime que nunca te irás, grítalo como tantas veces más, que yo lo necesito oír. Que necesito alguien a quien pedir abrazos, alguien a rogar un beso en la mejilla, alguien a quien nunca me atreva a pegar, alguien que mire por mi cuando yo no veo más allá, alguien que me levante cuando yo no tengo fuerzas, que aparte la piedra del camino, que me ayude a ganar contra estas bacterias, estos niñatos, cuando estamos en desventaja porque solo somos dos, que se quede hasta las tantas porque yo no quiero dormir. Y a cambio, necesítame.


miércoles, 17 de julio de 2013

No, baby, It doesn't mind

Los recuerdos inundan una habitación vieja en un rincón de mi mente. Nostalgia. Puedo sentirla lejana. Ya no me importan. Son recuerdos, y punto. Fueron momentos bonitos. Lo serán siempre. Pero nunca dejarán de ser pasado. Pasado. Antes habría matado por mantenerlos tan solo sumergidos en la inconsciencia. Ahora, siguen siendo pasado. Ya puedo vivir feliz. Ningún recuerdo me ata a una amistad masoca. Ningún recuerdo me empuja a luchar por algo que se va a pique. Ningún recuerdo me pide sufrir. Pasado. Aún tengo miedo. Miedo de que las historias se repitan. Miedo de que mi presente se convierta en recuerdo, un recuerdo que se ahoga en mi lago del olvido. Miedo a perderte. Miedo a que te vayas y la vida siga, como si nada. Miedo a acostumbrarme a vivir sin ti. Miedo a que no me importe. Miedo a que nada sea como antes. Miedo a saber que podría ser independiente si quisiera. Pasado. Llamas a mi puerta pero ya no te abro. Recuerdo. No me importa deshacerme de ti, y de hecho, lo hago.

sábado, 6 de julio de 2013

Pequeñas sensaciones

Hoy haré un pequeño recuento de esas pequeñas sensaciones que me hacen ser tan feliz, esos pequeños detalles de la vida que me encantan. Por ejemplo, amo el choque de mis botines contra las piedrecitas y la arena, como si se fuera a romper algo. Me encanta el olor marino, ese olor y ese sonido proveniente de las olas que desembocan en la orilla, esa sensación al mojarte los tobillos poco a poco, sentir el agua fría que pulula entre tus manos suaves, que se escurre entre los huecos de tus pies y entre las raras formas de tu cabello. Me encanta ponerme los cascos, ir hacia el río y allí en su orilla caminar, donde de vez en cuando puedo escuchar el crepitar de mis zapatos contra la piedra, donde puedo oler el dulce agua marina y admirar un bello paisaje lleno de luz y de verdes tallos. Amo las cascadas que caen vívidas y salvajes contra la roca, ese sonido veloz y voraz capaz de ahogar a cualquiera. Amo el cosquilleo que produce la hierba en mis pies descalzos, tumbarme sobre ella con música al lado, el viento suave acariciando mis mejillas y las nubes en un cielo al alcance de mis ojos. Me encanta correr, esa sensación de velocidad, el viento chocando contra mi cara enmarcada por la felicidad, que mueve mi pelo salvaje, esas enormes zancadas que pueden llevarme tan lejos como quiera. Y por último, me emocionan las imágenes, imágenes que consigan que estos ojos lloren, imágenes de películas tan inolvidables como mi querido PDC, animes tan especiales como mi OYB o juegos tan impresionantes como mi siempre amado Zelda. Esas imágenes, ese humor, esas canciones. Esos detalles que para muchos no significan nada, sólo rutina, para mi lo pueden ser todo.

miércoles, 3 de julio de 2013

Who am I?

 A veces no sé quién soy, y últimamente eso pasa demasiado frecuentemente. Yo siempre me he considerado una chica alegre, activa, dispuesta a hacer muchas cosas, a nuevas aventuras y experiencias, nunca he podido decir que no a nada. Y ahora estoy siempre decaída, con la cabeza cabizbaja, se me van cada vez más las ganas de hacer cosas, y a veces las ganas de vivir. Hay pocas cosas que me mantienen ahora de pie, a pesar de que hay millones de cosas que pueden sacarme una sonrisa y de hecho, lo hacen, pero yo sólo pienso en el sufrimiento, y eso hace que me consuma, tal vez me guste sufrir, y me consideraría muy penosa dando por acertada esa opción. Me considero tan contradictoria, un contraste tan visible.. y es que con unas personas puedo ser la persona más buena, cariñosa y amable del mundo entero, pero con otras muchas veces soy tan cruel que me desprecio a mi misma. Y es que ya no me entiendo. No entiendo absolutamente nada. A veces siento que me pierdo, que me pierdo a mi misma y no puedo encontrarme y solo deseo volver a ser como siempre. Reír sin parar, ser optimista, volver a tener ganas de vivir cada día como si fuera el último, conocerme tal y como soy, y no ser tan extremadamente cambiante e indecisa. Espero conseguirlo pronto. De momento, toca observar un poco para comprender.

sábado, 13 de abril de 2013

Stop being an idiot, please.

Muy buenas, señores jaja. Hacía muchísimo pero que muchísimo tiempo que no escribía nada y lo lamento. La verdad es que han pasado muchas cosas últimamente. Si que ha sido una buena mezcla de sensaciones. Hoy no vengo a hablar sobre todas esas emociones, sino sobre un tema que cada vez me tiene más enfadada. La gente que me conoce mucho sabe de sobra cuanto repelo esta sociedad. Pues bien, hoy lo voy a compartir con vosotros. Todo lo que pienso y todas mis críticas. Algo así como un auronplay.
Bien. Lo primero decir que naturalmente no toda la gente es igual. También que en realidad no odio a la sociedad entera, sino al gran conjunto de estúpidos adolescentes, sobre todo de mi edad. La primera razón es por sus pensamientos retrasados. Como por ejemplo que si eres una persona que saca buenas notas te conviertes automáticamente en el empollón de la clase, lo que es igual a no tener vida social. Para ser guay, tienes que haber perdido la virginidad a los 13 años, irte de fiesta y de discoteca los fines de semana, quedarte hasta tarde bebiendo, ir mal en los estudios y ser un pasota. Tienes que mentir y chulear. Los adolescentes de hoy en día únicamente se fijan en la apariencia, y según lo que ven empiezan a juzgar. Se guían por los motes. Pija, friki, cani, choni, guiri. No les importa cómo sean realmente. Sólo ven la imagen y etiquetan. Y eso no os podéis imaginar la rabia que me da. Me llena de furia y no tengo más que groserías que decirles a esta gente. Joder, que tú veas a un chico que va a venir de intercambio y el pobre no te guste y tu digas: ''Vaya feto malparido yo me quedo con este otro que esta todo bueno''. O la típica gente que van: ''Venga va tío esta noche me la follo''. Pero, ¿de que van?. Y los tíos, pero vamos a ver, ¿que tú lo primero en que te fijas es en si tiene un buen culo y si los pechos son grandes?, ¿estamos locos o qué?, ¿en qué clase de mundo vivimos? Como si tiene la cabeza hueca que te la ligas porque esta buena. Y otra cosa por ejemplo. Hay un juego llamado boombang en el que existen varias versiones. Pues bien, una de ellas, a pesar de que es un juego para chatear, se pueden pegar puñetazos teniendo oro, que se consigue pagando dinero en la realidad o cogiendo cofres que raramente caen en las islas. Entonces de repente va y viene un tío y se pone a pegar puñetazos a los personajes vestidos de gatas porque yo que sé que le pasa. Pero yo flipo. Y encima cuando le dan a él se queja. ¡Se queja!. Es que vamos a ver yo no me puedo indignar más con estas cosas. ¿Y el ''vive y deja vivir''? Pásatelo por el forro hijo, verás que futuro de país. O que va pegando un conocido mío y dice: ''es que me aburro''. Pues si te aburres te vas a la tienda y te compras un mono. O te pegas a ti mismo, a ver si te deformas esa cara y los golpes te hacen pensar. ¿Pero en que maldito país vivimos? Uno en el que hay que estar ojo avizor por si pasa algo. Robos, maltrato, acosos. Y no hablemos de los políticos, que les importa más el dinero que las vidas. Y lo que más odio es que a veces yo caigo en la trampa de esta sociedad, caigo en los prejuicios y caigo en hacer gilipolleces como las que hacen esos estúpidos. No nos dejemos llevar por el egoísmo y la estupidez señores. ¿De verdad queremos este futuro? Porque yo personalmente, creo que vivimos en un mundo al revés.

martes, 5 de febrero de 2013

-Si la vida te da limones... +¡Le tiro un naranjazo, zas en toda la boca!

Hola de nuevo. Siento haber tardado tanto en pasarme por aquí pero no sabía que plasmar esta vez. Hoy hablaré sobre algo que seguro que os ha pasado muchísimas veces...

¿Sabéis ese sentimiento de anhelo, de vacío, de que te falta algo para estar completamente bien? Hace unas semanas yo también lo tenía. Anhelaba una perfección inexistente, anhelaba mejores amigos inseparables, anhelaba alguien realmente especial con quien compartir amor, y nadie estaba allí para escuchar mis penas y mi melancolía hacia algo más allá de lo perfecto. Yo sabía que no podía ser, y que imaginaba en vano, pero los deseos te juegan a veces malas pasadas, y aquello en lo que eres consciente que no puede ocurrir y a lo que se te esta prohibido alcanzar por naturaleza y lógica duele el doble. Saber que no puedes pero querer poder. La vida es irónica...hasta que le pillas el tranquillo a su juego. Y este estado me corrompía por dentro, hacía que mis pensamientos agradables no fueran más que absurdas ideas inaudibles y que aquellas preocupaciones reinaran mi mente. Y así día tras día, sin poder hacer nada. Pasó el tiempo, y quise encontrar lo que anhelaba desesperadamente, y me atenía a cualquier posibilidad de conseguirlo. Pero las cosas forzadas no acaban bien. Las cosas llegan a su momento, y aunque sea duro, tendremos la seguridad de que si llegan es por algo.
Ahora yo me he dado cuenta de eso, pero también le debo mi alegría a estar más unida con ciertos amigos. ¿Y sabes? La vida es bella, bellísima, y juraría que es casi perfecta, ya que mantiene un equilibrio entre el bien y el mal. La vida es justa. La vida es sabia, es lógica. La vida es en este juego el único elemento equitativo. Así que disfruta, porque las cosas duelen en el momento, pero después, incluso al minuto más tarde, has de pensar que ya es pasado y sacar fuerzas de cada mínima debilidad para seguir. Y recuerda: si la vida te da limones, tírale un buen naranjazo para que vea lo que vale un peine.