Los recuerdos inundan una habitación vieja en un rincón de mi mente. Nostalgia. Puedo sentirla lejana. Ya no me importan. Son recuerdos, y punto. Fueron momentos bonitos. Lo serán siempre. Pero nunca dejarán de ser pasado. Pasado. Antes habría matado por mantenerlos tan solo sumergidos en la inconsciencia. Ahora, siguen siendo pasado. Ya puedo vivir feliz. Ningún recuerdo me ata a una amistad masoca. Ningún recuerdo me empuja a luchar por algo que se va a pique. Ningún recuerdo me pide sufrir. Pasado. Aún tengo miedo. Miedo de que las historias se repitan. Miedo de que mi presente se convierta en recuerdo, un recuerdo que se ahoga en mi lago del olvido. Miedo a perderte. Miedo a que te vayas y la vida siga, como si nada. Miedo a acostumbrarme a vivir sin ti. Miedo a que no me importe. Miedo a que nada sea como antes. Miedo a saber que podría ser independiente si quisiera. Pasado. Llamas a mi puerta pero ya no te abro. Recuerdo. No me importa deshacerme de ti, y de hecho, lo hago.
