¡Buenas noches, queridos lectores estelares! -como si hubiese alguien leyendo esta sarta de tonterías- Hace billones de siglos que no escribo -y qué vieja me he vuelto de repente- Últimamente no me complace esto de plasmar sentimientos y tal, porque en cierta manera lo veo estúpido; es decir, todo el mundo lo hace, ¿no? ¿Por qué debería yo parecerme a todos los demás? No, yo sólo buscaré innovar. Por eso, ya no sé lo que escribiré, ni cuánto, ni cómo -pero el dónde está muy claro, ¡en el ordenador! Vale, vale, no estoy loca, yo lo sé- Bueno, total, que como regalito os he dejado una nueva entrada sobre una de esas historias que escribes para yo que sé quien, y tal vez a partir de ahora os vaya dejando poesías, y vuelva a hablar sobre mis sentimientos, o lo que pienso o lo que sea. En verano seguramente os harte a publicar cosas. ¡Y eso es todo, unicornios estelares!
Hasta el infinito, y un beso más allá
jueves, 12 de junio de 2014
A LA ENTRADA
Ayer vi la mañana mas hoy no concibo el ayer. Vivimos cansados allá donde vamos sin esperar ni ser esperados. Andamos, pero no nos complace correr, ni siquiera si de nuestra vida se trata. Sentados, nos resignamos a que la vida aparezca y, sin más, nos tome; al infierno que nos queme y nos devore; un jazz que miente y acompasa nuestros pasos, que baila junto a una lectura incomprensible e indecisa.
El futuro se torna una lágrima de anís en la copa donde ahogamos nuestros sueños en una noche de verano. Soledades está tan acompañada como pudo estarlo Polifemo; aunque yo siempre noté algo de celo en Galatea y su mirada.
Ayer es una cárcel de preguntas en una piscina salada; un revuelto de verduras salteadas que se fríen a la brasa y se confunden con las alas de un teatro y la gala de una noche al estrellarse. Dime dónde andarán las voces que se durmieron en la cama, se pegaron a nuestro garganta y gimen porque no salen.
Hoy es impreciso. Un día cualquiera de un año que olvidamos recordar y una noche tardía sin esperanzas que añorar. Hoy es como volver una página hacia delante, destrozar el prólogo cuyas letras también destrozaron la existencia, nos engañaron y mostraron la cara amarga de la decadencia, y como amortiguamiento sólo nos ofrecieron unas sábanas ajadas por el tiempo y el dinero. Nos hemos rendido porque no quedan más días. De las entrañas de las pieles de osos cazados -y cazando- resurgirá un nuevo firmamento. Ya lo decía Calderón: ''La vida es sueño''. Y los muertos, muertos son.
El futuro se torna una lágrima de anís en la copa donde ahogamos nuestros sueños en una noche de verano. Soledades está tan acompañada como pudo estarlo Polifemo; aunque yo siempre noté algo de celo en Galatea y su mirada.
Ayer es una cárcel de preguntas en una piscina salada; un revuelto de verduras salteadas que se fríen a la brasa y se confunden con las alas de un teatro y la gala de una noche al estrellarse. Dime dónde andarán las voces que se durmieron en la cama, se pegaron a nuestro garganta y gimen porque no salen.
Hoy es impreciso. Un día cualquiera de un año que olvidamos recordar y una noche tardía sin esperanzas que añorar. Hoy es como volver una página hacia delante, destrozar el prólogo cuyas letras también destrozaron la existencia, nos engañaron y mostraron la cara amarga de la decadencia, y como amortiguamiento sólo nos ofrecieron unas sábanas ajadas por el tiempo y el dinero. Nos hemos rendido porque no quedan más días. De las entrañas de las pieles de osos cazados -y cazando- resurgirá un nuevo firmamento. Ya lo decía Calderón: ''La vida es sueño''. Y los muertos, muertos son.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

