martes, 30 de julio de 2013

¿Quién eres tú?

 ¿Quién eres tú? Serás la cuerda para saltar muros. Quizás, el agua oxigenada para mis heridas. Serás la inyección contra el dolor o la vacuna de sonrisas. Quizás, la escoba que recoge el polvo del corazón. Serás el abrillantador de los muebles rotos del tiempo. Quizás, el abrazo de las almas eternas. ¿Serás el hado madrino de las flores de mi purga, el guardián de los lagos olvidados y cristalinos, de los espejos de papel, el ángel de las puertas de mis ojos, la operación sin resolver, la canción que se repite una y otra vez, el quirófano vestido de cal y arena, de lilas y violetas? ¿Qué quieres tú? Querrás un brillo cuando el mal cunde y cerca en los infiernos. Tal vez, requisar las lágrimas para devolverlas a su lugar de procedencia, con mamá agua. Querrás que los pájaros busquen su libertad condicional, encarcelados en pecado capital sin denunciar. Tal vez, que las direcciones apunten hacia mí. Querrás caminos a seguir. Tal vez, que los pegamentos se resequen, porque la saliva pega mejor. ¿Querrás salvar mi vida ante las de los demás, comprarme una peluca de pelo infinito para poder bajar de la torre, rechazar el bostezo de las neuronas dormidas? Busca el escondrijo para jugar al pilla pilla, encuentra el cargador a esta batería sin vida, funde la escarcha para nadar sobre ella de isla a isla, de punta del lápiz a punta del bolígrafo. Dime que nunca te irás, grítalo como tantas veces más, que yo lo necesito oír. Que necesito alguien a quien pedir abrazos, alguien a rogar un beso en la mejilla, alguien a quien nunca me atreva a pegar, alguien que mire por mi cuando yo no veo más allá, alguien que me levante cuando yo no tengo fuerzas, que aparte la piedra del camino, que me ayude a ganar contra estas bacterias, estos niñatos, cuando estamos en desventaja porque solo somos dos, que se quede hasta las tantas porque yo no quiero dormir. Y a cambio, necesítame.


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